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Sí, muy lindo, pero no sé ¿Qué hacer en un museo?

Una guía práctica para cuando no sabes ni por dónde empezar a voltear.



Vivir en la ciudad de Roma es como andar permanentemente por un museo. Cada rincón, que podría ser ordinario, aquí es un pedazo de historia o de belleza architectónica. Y compartir mis visitas a través de redes sociales es como ir formando un portafolio de recuerdos de todo lo que me cautiva y me mueve alguna fibra.


Recientemente, y con más frecuencia de la que me gustaría admitir en este blog, recibo mucho este tipo de mensaje: "Me encanta ver el arte a través de tus ojos". Lejos de querer vanagloriarme con esa frase (créeme que me da cringe ponerme en el pedestal jajaja), encuentro en ella un mensaje muy especial.


La idea de hacer esta serie de artículos, que te voy a proponer aquí, surgió por una visita que hice hace un par de semanas a un museo sobe la moda de los 50s en Roma. Está montado en una propiedad que ya tiene una exhibición de moda permanente desde los años 20s. Al compartir ese recorrido, mi cuñada (shoutout a mi hermana del alma por su apoyo e impulso) me dijo esa misma frase y añadió: "Si escribieras un artículo de eso, me encantaría leerlo". Y, Jessy, te prometo que es el siguiente jajaja. Porque cuando me senté a escribirlo me dí cuenta de que estaba sonando como un artículo periodístico similar a tantos otros que yo misma leí antes de ir a la exhibición. Me era difícil entender ¿qué podía aportar yo, que no se hubiera dicho ya?


Y, entonces, reflexioné de nuevo sobre esta frase: "...a través de tus ojos".

Y es que hay algo que resuena conmigo en esas palabras. Cuando yo consumo un museo, suelo sentirme muy remota y aislada porque creo que me fijo en cosas que podrían parecer irrelevantes y hago conexiones que no son evidentes, pero a mí me hacen sentido. Al momento de ir armando mi álbum de recuerdos y oprimir "publicar", resulta que muchos otros también encuentran valor en esas conexiones.


De ahí que surge la idea de esta serie de artículos que quiero compartir, pero primero hagamos el "glosario" jajaja. Es común que un museo o centro histórico pueda sentirse intimidante, elitista, pretencioso o ajeno a nosotrxs.


Puede que te haga sentir "Y yo, ¿a qué voy si no sé nada al respecto?". Pero a mí me gusta pensar que un museo es lo que hagamos de él y lo que le aportemos de significado.

No es tu examen de historia de la secundaria. No tienes nada que probar.


Al revisar las historias de los distintos recorridos que he hecho antes, pude definir 7 puntos de enfoque que determinan lo que, para mí, vale la penar admirar, capturar y compartir de un museo; ya sea de arte, de historia, de antropología o cualquier otro tipo. No sé a quién le pueda servir, pero si eres alguien que siente que no sabe qué hacer o a qué ponerle atención, la próxima vez que estés en uno, un par de estos puntos pueda darte una idea de por dónde empezar.


Lo haremos con un caso de estudio. Para cada punto voy a utilizar una foto de referencia de diferentes lugares; en su mayoría de la Galleria Nazionale de d'Arte Moderna e Contemporanea de Roma de mi última visita en Noviembre. Puede que en la foto haya más de un punto en común.


  • Color: ...... duuuuh! Pero no solo se trata de las obras más coloridas. Hay un mérito especial para las obras que hacen que tus ojos recorran todo un espacio por la forma en la que se distribuye el color. No solo aplica para pinturas, sino para la galería y su distribución, la arquitectura, las telas y hasta los jardines. Pon atención a esas piezas que hacen que tus ojos se muevan por todo el espacio o las que te causan una emoción por el uso del color.



¿Qué se puede fotografiar con dramatismo? o en otras palabras aesthetic. (Qué roña jaja) Con frecuencia, hay al menos una pieza que es impresionante a primera vista o que todos desean fotografiar. Si es el caso, es probable que esté abarrotada de gente. Aquí es donde puedes poner a prueba tu creatividad y buscar un ángulo diferente que haga la experiencia más personal.


Para este ejemplo quiero usar una fotografía mucho más vieja. En el 2017, visité el MoMa en Nueva York, museo donde exhiben lo que es, tal vez, la obra más reconocida en el mundo: La Noche Estrellada de Van Gogh. Todos tenemos una reacción personal con esta obra, algunos podrán decir que está sobrevalorada, pero verla en persona es una locura. Por supuesto, es una pieza que estaba acorralada por un semicírculo de unas 40 personas tratando de fotografiarla. Yo me di cuenta de que la gente dejaba un espacio entre el semicírculo y la pared que la exhibe y desde ahí me puse a admirarla. Tenía en mis audífonos la canción de Vincent (Starry Starry Night) de Chloë Agnew y mientras veía como cada brochazo parecía haberse hecho el día anterior, se removían todas las emociones en mí. Sabiendo que una obra tan hermosa esconde una historia tan triste me sacó unas lágrimas. Viendo la oportunidad de capturar ese instante tan personal le pedí a otra persona que desde el otro lado de la herradura me tomara la fotografía. Y en ese cuadro, parece que estamos solo la obra y yo. Ya pasó mucho tiempo, y quizás no es la foto con la mejor calidad del mundo, pero es mí momento. Y esa foto es sagrada para mí.


  • Conocer algo sobre la historia de algunos artistas o personajes siempre ayuda sentir más interés por una visita al museo, a generar una conexión íntima con las obras y lo convierte en una especia de Scavenger Hunt. No necesita ser la biografía completa ni todo su repertorio artístico; puede ser un nombre que escuchaste en alguna película o que conozcas por su relación con otro personaje, lo importante es que a ti te haga sentido.



  • Relevancia sociológica. Siempre habrá un lugar especial en mi corazón para esos incomprendidos, las revolucionarias, les rebeldes. Si tiene un mensaje que rete al statuts quo y cumple con algún otro de los puntos anteriores, ten por seguro que tendrá mi atención.


Ejemplo de otra visita. Campo Les milles. Porque la que me sorprendió en la Galleria me dejó congelada y no le tomé foto.


  • Craftmanship. Aunque parezca disco rayado y de la generación boomer, lo digo y lo diré por siempre: "ya no hacen las cosas como antes". Nada me roba el aliento como encontrar una mueble con detalles tallados en madera, un bordado en una delicada tela que sobrevive el paso del tiempo o los nudillos de una mano esculpidos en mármol. Si eres capaz de detenerte a apreciar esos rastros de lo que seguro tomó horas y varias pausas de descanso para que el artista no se quedara ciego, te prometo que ningún museo te parecerá aburrido. Además, behind the scenes are my achiles heel. Cuando veo los bocetos, estudios o intentos que no llegaron a ser la obra final; el taller de trabajo o el plan de acción para hacer una obra, no puedo evitar imaginar al artista en acción. Todo lo que convierta a estos seres mitológicos en personas con una estrategia o un método me hace sentir que, con un plan, disciplina y determinación, puedo encontrar a la artista en mí.



  • Curación. Uno de los superpoderes/tormentos que el perfeccionismo me ha dado es un rasgo de la personalidad obsesiva-compulsiva: la clasificación. Pocas cosas me devuelven oxígeno como ver las marcas que reflejan el trabajo de las hormiguitas de museo que hacen que el engranaje fluya de forma orgánica y podamos disfrutar de él. Los números de serie en una vasija, una ventana hacia un laboratorio de restauración, una estantería clasificada, la iluminación, la museografía, las poleas de instalación. Si pones atención seguro encontrarás al menos una de ellas. Esta es muy personal (o demasiado ñoña, jajaja), así que considéralo como puntos extra :P



  • Humor. Es algo que no puedo separar de mí. Como decía, un museo o centro histórico puede sentirse como un ambiente restrictivo o demasiado serio; pero a mí me gusta romper la tensión en mis historias y tratar de hacerlo accesible para todxs. Ya sea encontrando un tazón de agua para perros en el Coliseo Romano, un cuadro que parece el villano de Austin Powers en el Prado o un tendedero de ropa diminuto en un Panorama del Soumaya siempre encuentro razones para reír. No es como que estoy buscando el chiste, pero si me lo topé, lo pensé y me sacó una risa, lo comparto.



Es tu turno. La próxima vez que te encuentres en una exhibición escoge algunos de estos puntos y déjate sorprender por aquello en lo que tus ojos eligen hacer pausa. En las próximas semanas iré compartiendo mis visitas pasadas; y cómo las imágenes y captions que compartí reflejan uno o varios de estos elementos.


Si, aún así, no sabes por dónde empezar, aquí hay algunos tips adicionales que te puedo dar: Conocimiento es poder. Algunos museos como Marco, en Monterrey ofrecen guías gratuitas en los días menos concurridos. En algunos museos muy grandes vale la pena comprar la audioguía y elegir oír lo que más te interesa. Si quieres ahorrar un poco, existen podcasts gratuitos en muchos idiomas que tienen guías por los museos más populares.


También, procura capturarte en al menos una imagen. La foto de la pintura la puedes encontrar en línea. Pero se trata de recordar cómo lo experimentaste tú. No hay excusa, solo basta sentir y alimentar un poco la curiosidad.


Te toca a tí, queremos ver el arte a través de tus ojos.

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