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Regálate la magia de este cálido rincón: Pop up Christmas Café en el corazón de Roma.

Es bien sabido que Roma es una ciudad de encanto, belleza y deleite visual. Era de esperarse que también lo sea en la época más romantizada del año: Navidad.

 



Pero hoy, no quiero hablar aún de la magia de las calles y las joyas tintineantes que la decoran en este mes, sino de un rinconcito especial que encontré la semana pasada. Se trata de la Pop-up Shop / Café que monta en el mes de Diciembre el Hotel de la Ville, ubicado en Via Sistina; a un lado de la Iglesia de Trinità dei Monti, esa que corona la escalinata de la Piazza di Spagna.

 

Puedes llegar a este lugar por la línea del Metro A, en la estación de Spagna. Tiene un horario de 8 de la mañana a 6pm.

 

Al entrar, es como cruzar un portal hacia el interior de tu película de Navidad favorita. Te recibe una escena de árboles exquisitamente decorados, guirnaldas que engalanan cada rincón y un candil digno de un hotel de 5 estrellas. Un elegante portero te da la bienvenida y te indica que, a mano derecha, está el punto que buscas.

 

Al seguir el camino hacia el Café, tus ojos no saben dónde detenerse, pues una cadena interminable de luces y delicados ornamentos de cristal te guían a través de un segundo recibidor y dos salas donde puedes tomar un acogedor desayuno o una amena merienda. Nosotros hicimos una reservación para sábado a las 9:30 am, pero no parecía hacer falta, pues el lugar estaba casi completo para nosotros. No sé si sea porque pocos saben de este precioso rincón o si la gente prefiere ver otros lugares si viene por turismo.

 

La ambientación escapa toda capacidad de descripción pero, de todos modos, haré mi mejor esfuerzo. 



El salón tiene una luz tenue, que por la mañana se inunda de la que entra por los ventanales. Sin embargo, aún de día, se puede percibir la metódica creación ambiental de la luz indirecta con sus pequeños candelabros y lámparas de piso. El papel tapiz con una textura sofisticada es de un verde boscoso con pequeños detalles de arándanos rojos. Desde ese detalle y la intricada alfombra, se siente el abrazo del cálido espacio. La primera sala es como un concepto informal de divanes bajos y relajados, pero elegantes, de un terciopelo verde azulado y de un rojo quemado que complementa perfecto la decoración. Al centro hay una mesa meticulosamente decorada que, a primera vista, parece de postres pero son ornamentos. Pues hay montañas de colores y texturas cuidadosamente colocados. Todo tiene una discreta etiqueta con el precio escrito a mano, pues todo lo que ves se puede comprar. Esa es la función del segundo recibidor que mencioné al inicio. Es una forma de exhibir también todo lo que está a la venta.

 

En la siguiente sala, el lugar toma un ambiente más estructurado. Tiene mesas y sillas de restaurante con detalles en negro y dorado, molduras en las paredes de un tono azul oscuro y ya sin alfombra, para apreciar el piso de ajedrez que le da un ambiente más art déco al espacio. Al centro, de nuevo, una mesa que también parece de postres, porque los ornamentos literalmente son de imágenes comestibles como el tradicional Panettone italiano, naranjas y galletas. El menú tiene una ilustración navideña en acuarela que lo hace parecer un cuento de navidad de 1800s. La música es perfecta: navidad en los 40s y 50s.


En resumen, es como si la biblioteca de la Bella y la Bestia, y un salón de té de la Reina Británica hubieran tenido un hijo y este hubiera nacido en Navidad.




Tomamos la mesa junto a la ventana, porque duuh… y nos dispusimos a desayunar.

En mi opinión, la fortaleza del menú está en su selección de tisanas de temporada. Todas ellas suenan como un abrazo de adentro hacia afuera. Cada una parece ser una poción curada por duendes del taller de Papá Noel: combinaciones de cítricos, con jengibre, canela, frutos rojos y manzana. También sirven chocolate caliente con especies. Tienen una gran selección de desayunos y bocadillos dulces, y unas cuantas opciones para los que preferimos el desayuno salado.

 

Ahora, hablemos de reality checks. Bien dicen que la felicidad no tiene precio, pero al parecer, si viene del más encantador espíritu navideño, sí que lo tiene, y uno nada modesto jajaja.

El precio promedio de un capuccino en Roma es de €1.50, mientras que aquí cuesta €6 euros. Las bebidas van desde los €3 hasta los €8 euros. Si tu intención es quedarte a leer, o tal vez hacer una mañana de home office, realmente no está mal por todas las endorfinas que vas a liberar en este lugar. Pero si hablamos de la comida, ese es otro tema. El avocado toast que pedí costó la nada romantizada cantidad de €18 euros. Cabe recalcar que era en un pan tamaño normal, si bien muy rústico y hermoso, pero el aguacate, como en todo Roma es agrio y no es exactamente rebosante. Como referencia, una carbonara en un restaurante de relativo renombre en Roma es de unos €15. Así que €18 por un pan con huevo y aguacate es un verdadero lujo. Hablando de carbonaras, Daniel pidió un omelette a la carbonara que costaba €16. Como diría mi mamá, no cuesta eso ni toda la tapa de huevos jajajaja.

 



El golpe es ligeramente amortiguado por la preciosa vajilla en la que te sirven todo y el increíble servicio que te ofrece el lugar. Nuestro camarero usó su mejor español para darnos la mejor atención posible, pero con agilidad volvió al italiano cuando se dio cuenta de nuestro deseo de aprender; no sin antes elogiar nuestro esfuerzo. *Puntos extra para él*. No deja de buscar cómo servir y en cada aparición hace un comentario amable sobre nuestra estancia.

 

Sin lugar a dudas, este lugar reúne magistralmente todas las cosas que amo: reunirse en un lugar acogedor, café, aire vintage y la Navidad. Por supuesto que me vestí para la ocasión con mi mejor combinación de piezas de colección y en la paleta de color, pues lo mejor es hacer de esto toda una ocasión.

 

Como reseña final, creo que tal vez recomendaría pasar para merendar. De esta manera puedes controlar mucho mejor la comodidad con la que eliges gastar, pues el menú dulce es mucho más razonable. Los bocadillos oscilan entre los €4 y €6 euros. Aún si el presupuesto no es un problema para ti, en ese horario creo que puedes probar más bebidas y platillos, y planear estratégicamente qué comes antes o después en la comidas fuertes en otro lugar.

 

Si buscas un lugar en Roma no convencional, que no esté completamente atiborrado en estas fechas, definitivamente vale la pena visitar este lugar íntimo y lleno de encanto.


Puedes ver en mis historias de IG un recorrido por el lugar :)

 

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