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Hola, soy Anii y escucho mis voicenotes después de mandarlos. - Respuesta a coro: "Holaa Aniii".

Diario de una perfeccionista en rehabilitación. Parte 1


¿Te acuerdas cuando ser perfeccionista era una cualidad cool que decías en las entrevistas de trabajo sabiendo que te iba a poner en el top tres de candidatos? Ahhhh los buenos tiempos. *Le toma a su tecito con añoranza*.


Ayer, le mostraba a mi esposo un video de un tutorial para hacer un diseño de bullet journal que subí porque quería mostrarle que nuestro perro Banjo quería ser el protagonista. En el video se ve cómo su cabeza empieza a meterse en la página y a sacudir mi mano para que lo acaricie. La cosa más cómica y tierna del mundo. Entonces mi esposo me escucha decir "Ihhh, Banjo ya me moviste, bueno, ni modo...". En ese momento interrumpe el video y dice "¡¿Queeeeé?! ¿¿'Ni modo'?? ¿Quién eres?"


Esto viniendo de la persona que no tuvo permiso de tocar durante DOS AÑOS **nuestro** binder de la boda porque yo, su entonces prometida, le dije que tenía la letra muy fea.


Pues resulta que ahora, un montón de gente insoportablemente talentosa y brillante decidió que, no solo no es tan cool como pensábamos, sino perjudicial. FUCK. Así que ya nos descubrieron el teatrito y ahora todo el mundo tiene acceso a la tortura que implica vivir en una cabeza perfeccionista. Es como si un invitado, que lleva horas hablando de lo hermosa que tienes tu casa, se para para ir al baño, se equivoca de puerta y entra a tu clóset de Mónica Geller de Friends y revela tu oscuro secreto: ¡¡¡Eres tan humana como todos!!!


Jajaja, lo siento, sabes que me encanta el drama. Pero déjame pintarte el retrato de un día común en la vida de alguien perfeccionista. Podemos hacerlo como un quiz de los que venían en las revistas adolescentes y revisar los resultados.


- Marca tres puntos, si en en cada reunión con otra gente te muestras atentx a todas las interacciones de todxs lxs involucradxs para que durante todo el regreso a casa repases, jugada por jugada, cómo pudo haber dicho cada persona, de otra manera (tu manera), su idea para ser más asertivx o transmitir mejor su mensaje. (Porque claro... para este punto estamos asumiendo que puedes leer mentes). Si no es tu caso, mmm ok wierdo... cero puntos para ti.


- Regálate tres puntos si, después de mandar un voicenote lo escuchas una vez (o más, #guilty) sólo para asegurarte de que te escuchas tan elocuente como sonabas en tu cabeza. Porque, ¿qué puede ser más eficiente que ahorrar tiempo mandando un voicenote, para después gastar tiempo reescuchándolo? Inserte el meme del viejito con cara de mátame haciendo thumbs up.


Yep, this guy.

Ok-- pero ya serio, ¿qué rollo con eso? A veces siento que es súper narcisismo o alguna patología preocupante y que necesito que alguien me diagnostique... pliiis #preguntaelprimodeunamigo.


- Otros tres puntillos si, cuando vas a empezar un hobbie o una nueva actividad/habilidad que quieres aprender, necesitas comprar TODO el kit de materiales, el equipo, el limpiador de equipo y el organizador del equipo para poder hacerlo desde el primer día al mismo nivel que el maestro que lleva 25 años haciendo esto. Agrega un punto extra si estás esperando tu estrellita de: "Wooow, lo haces muy bien para ser principiante" en la primera semana. Y un punto más si, la actividad que elegiste está en tu repertorio de "habilidades que no son tan intimidantes y tengo evidencia para corroborar que me va a salir bien en los primeros intentos - porque, solamente, está totalmente vinculada a los otros talentos y habilidades que ya tenía".


Fuck, ya perdí la cuenta de cuántos puntos llevo.


Si tú también tienes penita de decir el número de puntos que juntaste, te quiero mucho y te invito un cafecito. Si no juntaste puntos en este ejercicio, necesito que seas quien escriba un blog y también te invito un cafecito porque necesito tu sabiduría y, aunque sea un salpicón, de tu filosofía de vida. Ps. No te prometo que después del cafecito no repase jugada por jugada nuestra interacción :S


Hey, Un Día a la Vez, ¿verdad?


He decidido admitir que todas esas brillantes personas (AKA Amanda Doyle, Brené Brown, Glennon Doyle, Abby Wambach, Esther Perel, Tara Schuster, Adam Grant, mi psicóloga y tantxs más) tienen un punto válido y que esta vida no es sostenible.


Que, no solo hace que mi paso por esta vida, que de por sí es demasiado breve, sea imposiblemente difícil, sino que también crea una atmósfera a mi alrededor que es la definición de fórmula explosiva para vínculos interpersonales. Vivir persiguiendo el parche Scout de Niña Perfecta es una incubadora para vergüenza, insuficiencia, escasez e insatisfacción.


Porque, como bien narra Brené Brown en Los Dones de la Imperfección, es un ciclo vicioso en el que, una vez que el error sucede y la vergüenza carcome, pensamos que la razón del error fue que no fuimos suficientemente perfectos, y que la siguiente vez, la solución será intentar ser aún más perfectos, y que la siguiente vez... ¿Ves el patrón? Dime si no te hace querer gritar el "¡Amiga, date cuenta!" más potente de tu vida.


Con toda razón, los empleadores salivaban con un perfil perfeccionista. Es un activo demasiado jugoso para el insaciable capitalismo y la productividad enfermiza.


31 años de perfeccionismo no se rehabilitan de la noche a la mañana. Y la parálisis de vida que me ha ocasionado por tanto tiempo es insostenible. Pero estoy convencida de que sacar mis penas del clóset secreto le quita poder al vicio poco a poco.


Este será mi diario de rehabilitación en los meses que siguen y, si te acompaña en tu propio proceso, ya sea que lo vivas en mayor o menor medida, será mi honor. Si no te identificas, espero que, al menos, te haga reír un poco y te ayude a comprender mejor a los perfeccionistas que te rodean. No eres tú, es el cuello de tu camisa que está chueco.


Nos vemos en la próxima página del diario.


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